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Aplicaciones para móviles

¿Es necesario crear una aplicación para móviles?

Durante el 2015 no han sido pocas las ocasiones en la que se ha comentado en el blog la necesidad de crear webs con diseño adaptado a todo tipo de dispositivos. Los dispositivos móviles crecen en popularidad, uso y tráfico, y crear la mejor experiencia adaptada a esta nueva realidad se ha  convertido en un objetivo prioritario para muchas compañías.

Sin embargo, muchos deciden dar otro paso más y lanzar una aplicación que haga aún más directa la relación con el consumidor y le proporcione un servicio más personalizado que de otra forma sería imposible. Ahora bien, lanzar una aplicación conlleva un trabajo extra que muchas veces no se ve recompensado. Pocas descargas, poca utilización… ¿Cuáles son las oportunidades y las amenazas de crear una aplicación hoy en día?

Diseño web móvil, la alternativa.

A pesar de que gran del tiempo que usamos el móvil lo dedicamos a diferentes aplicaciones (Facebook, Youtube etc.), la mayor parte del tráfico móvil (en número de visitas de usuarios distintos) se lo llevan las páginas web.

Esto se debe a que es más inmediato que descargarse una aplicación, sin distinguir además entre iOS, Android etc. Y además dispone de la ventaja de aparecer en los buscadores.

Aplicaciones para móvilesEs menos costoso que realizar una aplicación desde cero, y en muchas ocasiones el resultado es muy similar, aportando al usuario gran parte de los elementos que incluiría una app. ¿Qué ventajas tiene entonces una aplicación que no tenga un diseño web adaptable?

Personalización y utilidad diaria, factores clave.

A día de hoy, el uso del móvil o de las tabletas ha revolucionado la forma en que vivimos. A diferencia de lo que se podría llegar a pensar, diferentes estudios ha concluido que el tiempo que pasamos frente al ordenador es prácticamente el mismo que el que pasábamos hace una década, cuando los Smartphone aún no habían explosionado. Esto quiere decir que casi todo el tiempo que permanecemos conectados al móvil se lo quitamos a actividades no relacionadas con Internet.

De todo el tiempo que dedicamos a nuestro smartphone, que en algunos casos (especialmente en el de los más jóvenes) supone una porción importante de nuestro día a día, casi el 90% es destinado al uso de aplicaciones. Podría parecer que entonces el éxito al lanzar una app está asegurado, pero no es así. Se lanzan más de mil aplicaciones nuevas diariamente a Google Play, y de las 24 aplicaciones que usa una persona promedio durante un mes, más del 80% del tiempo lo dedica exclusivamente a cinco de ellas.

No es fácil destacar dentro del millón y medio aproximadamente de aplicaciones que hay hoy en día en la AppStore o en Google Play, y mucho menos lograr que un usuario, una vez descargada la aplicación, siga usándola durante meses.

Según un estudio realizado por ITR, de media tan sólo el 36% de las aplicaciones descargadas continúa instalada en el dispositivo un mes después. Este dato varía mucho dependiendo del tipo de aplicación, pero sirve entender que el mercado de las aplicaciones móviles varía a una velocidad rapidísima, y es difícil entender qué quieren exactamente los clientes.

El mismo estudio de ITR destacaba también las principales razones por las que los usuarios solían desinstalar dichas aplicaciones, siendo la respuesta más recurrida el que la aplicación ocupara demasiado espacio (50% de las respuestas), seguida de la publicidad intrusiva (hasta un 41% la declararon como un factor clave), que no respete la privacidad (29%) y que sea difícil registrarse (15%).

Algunos de los consejos que el propio portal proponía para solucionar los problemas más comunes a la hora de desarrollar aplicaciones eran ofrecer un diseño atractivo y sencillo; ofrecer el servicio en distintos idiomas; ser consistentes en el diseño, utilizando misma fuente y botones para acciones similares dentro de la aplicación;  ofrecer información e instrucciones claras y concisas sobre el funcionamiento de la app y no sobrecargarla demasiado. En definitiva: sencillez, utilidad y personalización.

Por tanto hay que pensar muy bien si realmente merece la pena el esfuerzo que supone la creación de una aplicación. ¿Va a necesitar un uso continuado por parte del cliente? ¿Va a ofrecer algo que una web no pueda ofrecer? ¿Va a disponer de contenido offline interesante para el usuario? ¿Es realmente distinta de lo que la competencia ya ofrece? Dependiendo del producto o servicio en cuestión puede ser una herramienta muy útil o poco más que una pérdida de tiempo.

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Aplicaciones para móviles: ¿Son necesarias?
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Acerca de Javier Lafuente

Apasionado por las nuevas tecnologías y las posibilidades que ofrecen los medios digitales como canal de comunicación.

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